Radiofrecuencia facial
La radiofrecuencia facial se ha ido convirtiendo en un tratamiento cada vez más eficaz y puntero para el tratamiento de la flacidez del rostro.
Conocí a Sandra en el hospital Virgen Del Mar durante un verano mientras sustituía a la doctora Peña, nuestra anestesista habitual en el quirófano.
Tuvimos una conexión inmediata y especial, ya que compartíamos la pasión por África, por la cooperación internacional y por la ayuda activa.
Desde el primer día, sentí como si nos conociésemos de hacía más tiempo, me encantaron su paciencia, su meticulosidad, el cariño con el que trataba a los pacientes cuando les iba a anestesiar y lo bien que manejaba las agujas y los fármacos.
Cuando surgió la posibilidad de terminar su formación en estética conmigo y pasar a formar parte del equipo, no lo dudé.
Quiero tener en mi equipo personas como Sandra, una doctora con una intensa formación, con una sensibilidad exquisita (tanto para tratar niños como para tratar adultos) y una energía tan positiva que se contagia.
Estoy segura de que os va a encantar conocerla…
Nací en Vigo, Pontevedra, hace ya algunos añitos, pero por motivos laborales mi familia se trasladó a Madrid, donde he estado viviendo todo este tiempo.
Con 17 años, antes de saber a qué dedicaría mi vida, tuve la gran suerte de vivir una experiencia única y reveladora, fui elegida para participar en una expedición por Sudáfrica, Esuatini y Mozambique recorriendo los distintos proyectos de voluntariado que allí había. Me contagié del espíritu de ayuda que se sentía en esas tierras y por eso empecé la carrera de medicina. La desarrollé en la Universidad Complutense de Madrid, haciendo el cuarto año con el programa Erasmus en la Universidad Lyon-Sud de Lyon, Francia.
Me especialicé en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y posteriormente en Anestesiología y Reanimación pediátrica formándome para ello en hospitales referentes a nivel nacional, el Hospital Infantil de la Paz y el Hospital Niño Jesús en el que trabajo en la actualidad.
Desde siempre me fascino la estética facial y una vez cumplido el sueño de mi primera especialidad me forme para conseguir mi segundo sueño ser experta en Medicina Estética. Completé el Máster de Medicina Estética, Nutrición y Antienvejecimiento y me terminé de formar con la Dra. Pérez Sevilla durante largo tiempo, aprendiendo sus técnicas y tratamientos, enamorándome aún más si cabe de este trabajo
Gracias a mi práctica en anestesia, he tenido la suerte de tener un exhaustivo conocimiento del rostro por dos motivos.
El primero es que realizando cirugía con la doctora, durmiendo a sus pacientes, he podido ver todas las estructuras faciales de modo directo para entender la estética no solo a nivel medico sino también quirúrgico, lo que me ha facilitado mucho el trabajo posterior.
El segundo es que una de las ramas de la anestesia que más me apasiona es la anestesia locorregional, en la que con una simple jeringa y una aguja, guiándonos con un ecógrafo y un conocimiento exquisito de la anatomía, logramos dormir los nervios exactos que necesitamos para proceder con cada cirugía. Esto me hizo tener ya un entrenamiento previo, un conocimiento profundo de la anatomía craneofacial, un manejo y experiencia con agujas intenso y conocimientos sobre ecografía, tan importante ahora en estética.
Educación:
Experiencia laboral:
Cooperación internacional y voluntariado:
Aunque pueda parecer nimio esta sencilla experiencia me hizo dimensionar como la forma y la estética a veces influyen en la percepción de las personas y como puede eso repercutir en cada uno. Así sentí la necesidad de ayudar a esas personas que podían estar en una situación como la mía usando todo lo aprendido en técnicas, láser o aparatología.
Trabajar con niños, además de entrenarme y darme pericia a la hora de inyectar (no sabéis lo difícil que puede ser a veces cogerles una vía …) me ha dado una perspectiva diferente de la anestesia y de la medicina que he llevado también a la medicina estética.
Todos llevamos un niño dentro que a veces sale con el miedo al dolor antes de un tratamiento, con el miedo a lo desconocido o con la ansiedad por un resultado, y a mí me encanta tranquilizar a ese niño y darle paz, porque es la esencia de mi trabajo.
Además al ser especialista en terapéutica del dolor, siento mucha consciencia de lo que esta sensación supone en nuestros tratamientos y disfruto aportando mis conocimientos a los compañeros del centro procurando que las terapias sean lo más confortables para vosotros.
Estoy deseando conoceros… y mucho mas poder ayudaros … nos vemos pronto en nuestro centro.
La radiofrecuencia facial se ha ido convirtiendo en un tratamiento cada vez más eficaz y puntero para el tratamiento de la flacidez del rostro.
El ecógrafo facial es una modalidad de diagnóstico por imagen para la evaluación de la piel y de los tejidos blandos subyacentes.