Los mejores tratamientos para la flacidez facial a partir de los 60 años dependen de cuánto hayan descendido los tejidos y de si el problema afecta principalmente a la piel, al óvalo facial o también al cuello. Podemos mejorar la firmeza cutánea con tratamientos médicos, pero cuando existe un descolgamiento importante, las técnicas quirúrgicas suelen ofrecer una corrección más eficaz de las estructuras profundas.
Esto no significa que todas las personas de 60 años necesiten un lifting. Significa que debemos distinguir qué parte del envejecimiento podemos mejorar sin cirugía y cuál requiere reposicionar los tejidos.
¿Por qué la flacidez facial suele ser más evidente después de los 60?
A partir de esta edad pueden coincidir varios cambios que se han desarrollado progresivamente durante décadas.
No se trata únicamente de que la piel haya perdido colágeno.
También pueden producirse:
- Descenso de las mejillas: los tejidos blandos cambian de posición.
- Pérdida de definición mandibular: aparecen o se acentúan los jowls o cocochas.
- Cambios en los volúmenes faciales: algunas zonas se vacían mientras otras adquieren un aspecto más pesado.
- Flacidez del cuello: pueden hacerse evidentes el exceso de piel y las bandas del músculo platisma.
- Pérdida de densidad cutánea: la piel se vuelve más fina y menos elástica.
Por eso, una piel con poca firmeza y un rostro con tejidos descendidos no son exactamente el mismo problema.
Y esta diferencia determina el tratamiento.
¿Se puede reafirmar la cara a los 60 sin cirugía?
Sí, pero debemos ajustar las expectativas al grado de flacidez.
Los tratamientos de medicina estética pueden mejorar la calidad, densidad y firmeza cutánea. Algunos también permiten conseguir una mejoría moderada del contorno facial.
Sin embargo, no pueden reproducir el reposicionamiento de los tejidos profundos que consigue un lifting quirúrgico.
Esto es especialmente importante cuando existen mejillas muy descendidas, cocochas pronunciadas o exceso de piel en el cuello.
En esos casos, insistir en tratamientos no quirúrgicos puede proporcionar mejoras parciales sin resolver el problema que más preocupa al paciente.
¿Qué tratamientos médicos pueden mejorar la flacidez a partir de los 60?
Estimuladores de colágeno: cuando la piel ha perdido densidad
Los estimuladores de colágeno, entre los que se encuentran los polinucleótidos, pueden ser interesantes cuando observamos una piel fina, con menor elasticidad y pérdida progresiva de firmeza.
Su objetivo es favorecer la actividad de los fibroblastos y mejorar determinadas características del tejido cutáneo.
Podemos utilizarlos para trabajar:
- pérdida de densidad;
- elasticidad reducida;
- arrugas finas;
- calidad de la piel del rostro y el cuello.
La mejoría es progresiva.
No debemos esperar que un estimulador de colágeno eleve una mejilla muy descendida o elimine un exceso importante de piel.
Radiofrecuencia facial: para mejorar firmeza y textura
La radiofrecuencia facial, especialmente en modalidades fraccionadas con microagujas, permite aplicar energía controlada en la dermis para estimular procesos de remodelación del colágeno.
Puede resultar interesante cuando predomina la flacidez cutánea y todavía no existe un descenso importante de las estructuras profundas.
En pacientes de más de 60 años también podemos valorarla como complemento de otros tratamientos, incluidos los quirúrgicos, cuando el objetivo es mejorar la calidad de la piel.
HIFU: para determinados grados de flacidez
El HIFU utiliza ultrasonidos focalizados para producir un calentamiento controlado en diferentes profundidades y favorecer la contracción y remodelación de los tejidos.
Puede aportar una mejoría moderada en pacientes seleccionados.
Sin embargo, cuando el descolgamiento es avanzado, su capacidad para redefinir el óvalo o corregir la flacidez cervical es limitada.
Por eso, a partir de los 60 no deberíamos recomendar HIFU únicamente por la edad, sino por la anatomía y el grado real de flacidez.
¿Cuándo merece la pena valorar un lifting facial a los 60?
Cuando el problema principal es el descenso de los tejidos, debemos plantearnos si un tratamiento que actúe sobre la piel será suficiente.
Existen algunos signos que pueden orientar hacia una valoración quirúrgica:
- cocochas que desdibujan claramente la mandíbula;
- mejillas descendidas;
- pérdida importante del óvalo facial;
- exceso de piel bajo el mentón;
- bandas verticales del cuello;
- flacidez que no ha mejorado suficientemente con tratamientos médicos.
En estos casos, un lifting puede permitir actuar sobre las estructuras responsables del descolgamiento, en lugar de intentar compensarlo mediante más volumen o tratamientos superficiales.
Minilifting: cuando el descolgamiento es moderado
Aunque suele asociarse a pacientes más jóvenes, un minilifting también puede valorarse después de los 60 si el grado de flacidez es limitado y la calidad de los tejidos lo permite.
Esta intervención actúa sobre el SMAS y las estructuras de soporte para mejorar el contorno facial.
Puede estar indicada cuando queremos corregir una pérdida moderada de definición mandibular y el envejecimiento cervical no es demasiado avanzado.
Lo importante es no elegir una intervención pequeña si la corrección que necesita el rostro es mayor.
Neolifting® y lifting cervicofacial: cuando existe flacidez avanzada
Cuando encontramos un descenso importante del rostro y el cuello, podemos valorar Neolifting®, la técnica quirúrgica propia de la Dra. Pérez Sevilla, o un lifting cervicofacial adaptado a la anatomía del paciente.
Estos procedimientos permiten trabajar sobre las estructuras profundas del rostro y, cuando está indicado, sobre el músculo platisma del cuello.
Su objetivo es mejorar:
- el desdibujamiento mandibular;
- las cocochas;
- el descenso de las mejillas;
- el exceso de piel cervical;
- las bandas verticales del cuello;
- la pérdida de definición entre mandíbula y cuello.
La elección de la técnica y su extensión depende del diagnóstico quirúrgico.
A los 60 años no siempre necesitamos una cirugía más extensa, pero sí una intervención capaz de corregir realmente las estructuras que han envejecido.
¿Qué tratamiento elegir según el tipo de flacidez?
| ¿Qué observamos? | ¿Qué podemos valorar? |
| Piel fina y pérdida de densidad | Estimuladores de colágeno |
| Flacidez principalmente cutánea | Radiofrecuencia fraccionada |
| Pérdida leve o moderada de firmeza | HIFU, en pacientes seleccionados |
| Descolgamiento moderado del óvalo | Minilifting |
| Mejillas descendidas y cocochas marcadas | Neolifting® |
| Flacidez avanzada de rostro y cuello | Lifting cervicofacial |
Esta tabla no sustituye a una valoración médica. En muchos pacientes coexisten problemas de calidad cutánea, pérdida de volumen y descenso de tejidos, por lo que puede ser conveniente combinar estrategias.
¿Es mejor un lifting o varios tratamientos de medicina estética?
Depende de lo que queramos corregir.
Si el objetivo es mejorar una piel fina, deshidratada y con pequeñas arrugas, un lifting no resolverá por sí solo todos esos problemas.
Pero si lo que preocupa es que la mandíbula ha perdido su forma, las mejillas han descendido y el cuello presenta exceso de piel, los tratamientos destinados a estimular colágeno pueden resultar insuficientes.
Además, debemos evitar utilizar grandes cantidades de ácido hialurónico para intentar compensar un descolgamiento avanzado.
En algunos rostros, añadir volumen puede aumentar la sensación de pesadez sin recuperar la posición de los tejidos.
Rejuvenecer no siempre significa rellenar: en ocasiones, significa reposicionar.
¿Se pueden combinar cirugía y medicina estética después de los 60?
Sí. De hecho, pueden cumplir funciones complementarias.
Un lifting permite actuar sobre el descenso de los tejidos, mientras que determinados tratamientos médicos pueden mejorar la calidad de la piel.
Por ejemplo, después de una intervención quirúrgica y una vez completada la recuperación necesaria, podemos valorar procedimientos destinados a mejorar:
- textura cutánea;
- arrugas finas;
- manchas solares;
- densidad y elasticidad de la piel;
- luminosidad del rostro.
La combinación y el momento adecuado deben planificarse individualmente.
El objetivo no es realizar muchos tratamientos, sino abordar cada signo de envejecimiento con la técnica que realmente puede mejorarlo.
Preguntas frecuentes sobre la flacidez facial a partir de los 60
¿Se puede recuperar la firmeza facial a los 60 años?
Sí, aunque el grado de mejoría depende del problema. Podemos mejorar la calidad y firmeza cutánea mediante medicina estética, mientras que el descenso importante de los tejidos puede requerir cirugía.
¿A los 60 es demasiado tarde para un lifting?
No. La edad por sí sola no determina si una persona puede someterse a un lifting. Debemos valorar el estado de salud, las características anatómicas, los riesgos quirúrgicos y las expectativas.
¿Un minilifting es suficiente a partir de los 60?
Puede serlo cuando existe flacidez moderada y el cuello no necesita una corrección extensa. Si el descolgamiento es avanzado, puede resultar insuficiente.
¿Qué tratamiento funciona mejor para la flacidez del cuello?
Depende de si predomina la pérdida de calidad de la piel, las bandas del platisma o el exceso de tejido. Cuando existe flacidez cervical importante, puede ser necesario un abordaje quirúrgico.
¿Puedo mejorar mi rostro sin cambiar mis facciones?
Ese debe ser uno de los objetivos del tratamiento. Tanto en medicina estética como en cirugía buscamos mejorar los signos de envejecimiento respetando las proporciones y la expresión natural del paciente.
Rejuvenecer a partir de los 60 no significa cambiar de rostro
A los 60 años, el rejuvenecimiento facial debe partir de una pregunta fundamental: ¿qué estructuras están envejeciendo y cuáles necesitamos tratar?
En algunos pacientes será suficiente mejorar la calidad de la piel. En otros, el problema principal estará en la pérdida de soporte, el descenso de las mejillas o la flacidez del cuello.
En la Clínica Pérez Sevilla, en la calle Príncipe de Vergara de Madrid, realizamos una valoración individualizada para determinar cuándo pueden resultar adecuados los tratamientos de medicina estética y cuándo conviene estudiar alternativas quirúrgicas como el minilifting o Neolifting®.
Nuestra filosofía Positive Face busca recuperar firmeza, definición y armonía sin transformar las facciones.
Porque el mejor tratamiento a los 60 no es necesariamente el más intenso, sino el que corrige el problema adecuado respetando la identidad de cada rostro.
Contenido revisado por: Dra. Gema Pérez Sevilla
Cirujano maxilofacial y especialista en medicina y cirugía estética.
Última revisión: 13 de septiembre de 2026
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica personalizada.





