Tener rojeces y manchas en la cara al mismo tiempo no es extraño. Una misma piel puede presentar simultáneamente alteraciones vasculares (responsables del tono rojizo) y alteraciones pigmentarias, que producen manchas marrones o un tono irregular.
Además, factores como el daño solar acumulado pueden contribuir a ambos problemas. Por eso, cuando vemos una piel con varios colores e irregularidades, el primer paso no debería ser intentar “borrar las manchas”, sino identificar qué está provocando cada una de ellas.
¿Por qué mi piel tiene zonas rojas y otras marrones?
Porque el color de la piel está condicionado por diferentes estructuras.
Las manchas marrones suelen estar relacionadas con una acumulación o distribución irregular de melanina, el pigmento que proporciona color a nuestra piel.
Las rojeces tienen habitualmente un componente diferente: pueden estar relacionadas con vasos sanguíneos superficiales, dilatación vascular o procesos inflamatorios.
Por eso podemos encontrar en una misma cara:
- manchas solares o léntigos;
- pequeñas venitas visibles;
- telangiectasias;
- rojeces difusas;
- rosácea;
- alteraciones pigmentarias posteriores a una inflamación.
Que todo aparezca como un problema de “tono desigual” no significa que tenga el mismo origen.
Y esa diferencia es fundamental a la hora de tratarlo.
El sol puede estar detrás de las manchas… y también de algunas rojeces
Solemos asociar la exposición solar únicamente con las manchas, pero el fotoenvejecimiento afecta a la piel de una forma mucho más amplia.
La radiación acumulada a lo largo de los años puede favorecer:
- pigmentación irregular;
- aparición de léntigos;
- dilataciones vasculares;
- textura menos uniforme;
- pérdida de colágeno;
- menor luminosidad.
Por eso es habitual encontrar pacientes que no presentan únicamente una mancha concreta, sino una combinación de pigmentación, pequeñas venitas y tono rojizo.
En estos casos tiene más sentido valorar la piel de manera global que ir tratando cada imperfección de forma aislada.
¿Y si las rojeces se deben a rosácea o cuperosis?
Aquí el diagnóstico cobra todavía más importancia.
Si la cara se enrojece con facilidad, aparecen pequeños vasos visibles o notas episodios de rubor que empeoran con determinados estímulos, puede existir un componente vascular específico que necesite ser valorado.
No deberíamos tratar igual:
- una piel con pequeñas telangiectasias;
- una piel con rosácea;
- una piel simplemente fotoenvejecida.
Además, una persona puede tener uno de estos problemas y presentar simultáneamente manchas solares.
Por eso, tener rojeces no impide tener pigmentación y tener manchas no significa que todo el problema sea melanina.
¿Se pueden tratar las manchas y las rojeces a la vez?
En determinados pacientes, sí.
Y aquí existe un tratamiento especialmente interesante dentro de los que realizamos en la Clínica Pérez Sevilla: la Luz Pulsada Intensa (IPL).
IPL: cuando existen manchas y componente vascular
La IPL utiliza pulsos de luz de diferentes longitudes de onda que permiten actuar sobre distintos cromóforos de la piel.
Dicho de forma sencilla, la luz puede dirigirse tanto hacia:
- la melanina, relacionada con determinadas manchas;
- como hacia la hemoglobina, presente en los vasos sanguíneos.
Esta característica permite utilizar la IPL para problemas como:
- manchas solares y léntigos;
- rojeces;
- rosácea;
- telangiectasias;
- tono irregular.
Precisamente por esa versatilidad, puede ser especialmente interesante cuando el problema no es exclusivamente marrón ni exclusivamente rojo, sino una combinación de ambos.
La base de conocimiento de la clínica contempla la IPL para tratar conjuntamente manchas y rojeces y mejorar el tono y la textura de la piel.
Fotorejuvenecimiento: tratar globalmente una piel fotoenvejecida
Cuando además de pigmentación y rojeces existen otros signos de daño solar, podemos plantear un fotorejuvenecimiento.
En la Clínica Pérez Sevilla este abordaje puede utilizar IPL y láser vascular y pigmentario, solos o combinados, dependiendo de las alteraciones presentes.
El objetivo es trabajar de forma más global sobre:
- acumulaciones de pigmento;
- vasos dilatados;
- tono irregular;
- textura;
- otros signos asociados al fotoenvejecimiento.
La elección y el número de sesiones dependen del estado previo de la piel.
¿Y si predomina mucho más la mancha o la rojez?
No siempre interesa utilizar el mismo procedimiento para todo.
Cuando predominan las manchas
Si el diagnóstico muestra que el problema es fundamentalmente pigmentario, en la clínica también podemos valorar el láser pigmentario Q-Switched, especialmente en determinadas pigmentaciones, o peelings médicos despigmentantes según el tipo y profundidad de la mancha.
La base de conocimiento insiste precisamente en no tratar las manchas de forma genérica: primero se analiza tipo de pigmentación, profundidad, origen y sensibilidad de la piel.
Cuando predomina el componente vascular
Si el problema principal son vasos visibles o determinadas lesiones vasculares, podemos valorar un láser vascular, seleccionando el tratamiento según las características de la piel y de los vasos.
Esto explica por qué dos personas que dicen tener “manchas y rojeces” pueden terminar siguiendo protocolos completamente diferentes.
¿Por qué es tan importante diagnosticar antes de utilizar un láser?
Porque no todas las manchas responden igual y no todas las pieles toleran los mismos tratamientos.
Antes de decidir entre IPL, láser vascular, láser pigmentario o peeling debemos valorar:
- qué tipo de pigmentación existe;
- si hay componente vascular;
- profundidad de las lesiones;
- fototipo;
- sensibilidad de la piel;
- presencia de rosácea u otras alteraciones;
- exposición solar reciente.
Especialmente en pigmentación, tratar sin identificar correctamente el problema puede producir resultados insuficientes o incluso empeorar determinadas alteraciones.
Preguntas frecuentes sobre manchas y rojeces
¿La IPL puede tratar manchas y rojeces en la cara, en la misma sesión?
Puede hacerlo en determinados pacientes porque permite actuar sobre pigmento y componente vascular. La indicación y los parámetros deben personalizarse según el diagnóstico.
¿Las rojeces siempre significan rosácea?
No. Pueden existir telangiectasias, sensibilidad, fotoenvejecimiento u otras causas. Una rojez persistente merece una valoración adecuada.
¿Todas las manchas pueden tratarse con IPL?
No. El tratamiento depende del tipo y profundidad de la pigmentación. En algunos casos puede tener más sentido un láser pigmentario, un peeling u otro abordaje.
¿Puedo tratarme si estoy bronceada?
Determinados procedimientos basados en luz requieren evitar el bronceado y la exposición solar antes y después del tratamiento. La fotoprotección es además fundamental para controlar la pigmentación.
¿Cuántas sesiones necesitaré?
Depende de la causa y del estado inicial de la piel. La base de conocimiento de la clínica contempla habitualmente varias sesiones de IPL, individualizando siempre el protocolo.
Una piel con varios colores necesita un diagnóstico, no un único tratamiento estándar
Cuando conviven en la cara manchas marrones, rojeces y pequeñas venitas, lo importante no es intentar uniformar el rostro utilizando el mismo procedimiento para todo.
En la Clínica Pérez Sevilla en Madrid estudiamos primero qué componente es pigmentario y cuál es vascular. A partir de ese diagnóstico podemos valorar tratamientos como IPL, fotorejuvenecimiento, láser vascular o láser pigmentario, solos o combinados, para diseñar un protocolo adaptado a las características reales de la piel. PIDE TU CITA.
Contenido revisado por: Dra. Arantxa Arana
Dermatóloga
Última revisión: 18 de septiembre de 2026
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica personalizada.





