A partir de los 40 es habitual empezar a notar menos definición en el óvalo, una mejilla ligeramente descendida o las primeras cocochas junto a la mandíbula y muchas de vosotras preguntáis sobre cuáles son los mejores tratamientos para la flacidez facial en esta etapa.
Pero no existe un único tratamiento que sea “el mejor” para la flacidez. La razón es sencilla: no toda la flacidez ocurre en la piel. Dependiendo de si predomina la pérdida de colágeno, el debilitamiento del soporte, el descenso de los tejidos o una combinación de todos ellos, podemos necesitar desde radiofrecuencia o bioestimulación hasta un minilifting.
¿Por qué empieza a notarse más la flacidez facial a partir de los 40?
El envejecimiento facial afecta simultáneamente a diferentes capas.
Con el paso del tiempo se producen cambios en:
- colágeno y elastina, que proporcionan firmeza a la piel;
- compartimentos grasos, que cambian de volumen y posición;
- ligamentos, responsables de parte del soporte facial;
- SMAS, la estructura fibromuscular profunda;
- hueso, que también modifica progresivamente el soporte del rostro.
Por eso podemos empezar a observar:
- pérdida de definición mandibular;
- descenso de la mejilla;
- surcos más marcados;
- aparición inicial del jowl o cococha;
- flacidez en la zona submentoniana;
- aspecto más pesado del tercio inferior.
Los 40-45 años son una etapa en la que el descenso de los tejidos comienza a preocupar especialmente a muchos pacientes.
Pero cumplir 40 no significa necesitar un determinado tratamiento. Lo importante es saber qué estructura está empezando a ceder.
Si la flacidez está principalmente en la piel: estimular y contraer
En los estadios iniciales, podemos encontrar una piel menos firme sin que exista todavía un descenso importante de las estructuras profundas.
Aquí el objetivo es mejorar la calidad del tejido y estimular nuevo colágeno.
Radiofrecuencia fraccionada con microagujas
La radiofrecuencia fraccionada con microagujas permite introducir energía directamente en la dermis profunda mediante agujas muy finas.
Puede resultar especialmente interesante cuando queremos:
- mejorar flacidez leve o moderada;
- reafirmar la piel;
- redefinir ligeramente el óvalo;
- mejorar simultáneamente textura y calidad cutánea.
Es decir, puede ser una buena herramienta cuando la piel empieza a perder firmeza pero todavía no necesitamos reposicionar un tejido que ha descendido de manera significativa. La radiofrecuencia fraccionada con agujas forma parte actualmente de los tratamientos específicos de GPS para flacidez.
Estimuladores de colágeno
Cuando predomina una pérdida progresiva de densidad y soporte cutáneo también podemos valorar estimuladores de colágeno.
Su función no consiste simplemente en aportar volumen. Buscan estimular al organismo para que produzca nuevas fibras de soporte, consiguiendo una mejoría progresiva de la calidad y firmeza del tejido.
Si además empieza a perderse soporte: trabajar más allá de la piel
Hay pacientes que llegan a los 40-50 años con una piel relativamente buena, pero comienzan a notar que el rostro “se cae”.
Aquí tratar únicamente la superficie puede quedarse corto.
Thermactive: piel y musculatura
La radiofrecuencia con estimulación muscular Thermactive combina dos objetivos: aplicar radiofrecuencia profunda para mejorar la firmeza cutánea y estimular simultáneamente la musculatura facial subyacente.
Puede tener sentido cuando buscamos trabajar calidad cutánea y tono dentro de un mismo planteamiento.
HIFU: actuar a mayor profundidad
Los ultrasonidos focalizados HIFU permiten trabajar en planos más profundos que un tratamiento exclusivamente cutáneo.
Este tipo de tecnología puede alcanzar estructuras relacionadas con el SMAS, por lo que puede valorarse cuando existe flacidez cutánea acompañada de cambios leves en el soporte profundo.
De nuevo, el límite es importante: estimular o contraer tejido no equivale a reposicionarlo quirúrgicamente cuando ya existe un descenso relevante.
Hialesmas®: cuando necesitamos recuperar soporte sin cirugía
Otra posibilidad dentro de los tratamientos de la Dra. Pérez Sevilla es Hialesmas®, una técnica propia diseñada específicamente para abordar la flacidez facial.
No consiste simplemente en rellenar donde aparece una arruga. La técnica utiliza ácido hialurónico en puntos estratégicos para trabajar el soporte de los tejidos y recuperar determinadas líneas de tensión facial.
Puede valorarse cuando existe:
- pérdida inicial del soporte;
- desdibujamiento del óvalo;
- descenso leve o moderado;
- necesidad de mejorar la arquitectura facial sin cirugía.
La propia documentación de GPS describe Hialesmas® como una de las técnicas desarrolladas por la doctora para abordar diferentes grados de flacidez adaptando los puntos de infiltración al problema de cada paciente.
¿Y si ya existe descolgamiento? Minilifting
Aquí llegamos a una de las decisiones más importantes después de los 40.
Cuando observamos jowls, pérdida clara del óvalo o descenso estructural de los tejidos, continuar acumulando tratamientos destinados únicamente a estimular colágeno puede no resolver el problema principal.
El minilifting facial permite reposicionar el SMAS y los tejidos profundos mediante una cirugía de extensión más limitada que un lifting cervicofacial completo.
Puede tener especial sentido en pacientes con:
- flacidez leve o moderada;
- descenso del tercio medio e inferior;
- pérdida de definición mandibular;
- jowls o cocochas;
- buena calidad cutánea;
- envejecimiento todavía localizado.
Y aquí hay una idea importante: un minilifting a los 40 o 50 años no debe indicarse por la edad, sino por la anatomía.
¿Cuándo necesitamos un lifting más completo?
Si la flacidez ya afecta de forma importante al rostro y también al cuello, el planteamiento puede necesitar una mayor extensión.
En estos casos puede valorarse un lifting cervicofacial o Neolifting®, especialmente cuando encontramos:
- exceso de piel;
- pérdida marcada del óvalo;
- descenso avanzado de tejidos;
- envejecimiento cervical;
- cambios en el platisma.
Neolifting® es el procedimiento propio de la Dra. Pérez Sevilla que incorpora, entre otros elementos, trabajo en planos profundos para reposicionar los tejidos según la anatomía de cada paciente.
Entonces, ¿cuál es el mejor tratamiento para mi flacidez facial a partir de los 40?
Más útil que hacer un ranking es identificar qué grado y qué tipo de flacidez tenemos:
| Qué observamos | Tratamientos que podemos valorar |
| Pérdida inicial de firmeza cutánea | Radiofrecuencia fraccionada / estimuladores de colágeno |
| Piel + pérdida de tono | Thermactive |
| Flacidez leve con afectación de planos más profundos | HIFU |
| Pérdida de soporte sin querer cirugía | Hialesmas® |
| Descenso localizado del óvalo y jowls | Minilifting |
| Flacidez avanzada de rostro y cuello | Lifting cervicofacial / Neolifting® |
No se trata de empezar por el tratamiento más potente, sino de elegir el que actúa sobre la estructura que está envejeciendo.
Preguntas frecuentes sobre flacidez facial a partir de los 40
¿A los 40 es demasiado pronto para un minilifting?
No existe una edad mínima estándar. Si existe indicación anatómica puede valorarse una cirugía limitada; si la flacidez es fundamentalmente cutánea, probablemente existan alternativas menos invasivas.
¿La radiofrecuencia puede levantar un rostro descolgado?
Puede mejorar la firmeza y contracción cutánea. No tiene la misma capacidad de reposicionamiento que una cirugía cuando los tejidos han descendido de manera significativa.
¿Es mejor HIFU o radiofrecuencia?
No existe uno universalmente mejor. Trabajan de manera diferente y la elección depende de la profundidad y características de la flacidez.
¿Añadir ácido hialurónico corrige siempre la flacidez?
No. Añadir volumen indiscriminadamente puede incluso hacer que un rostro parezca más pesado. Con Hialesmas® buscamos utilizarlo estratégicamente como herramienta de soporte, no rellenar todas las zonas descendidas.
¿Puedo combinar varios tratamientos?
Sí, cuando existe indicación. La flacidez puede afectar simultáneamente a piel y estructuras profundas, por lo que en determinados pacientes tiene sentido combinar procedimientos que actúan a diferentes niveles.
A partir de los 40, tratar la flacidez facial significa saber dónde empieza
En mi consulta de Madrid es habitual recibir pacientes que saben que su rostro ha cambiado, pero no identifican exactamente qué ha ocurrido: “me veo más caída”, “he perdido el óvalo” o “mi cara parece más cansada”.
Antes de elegir un tratamiento debemos determinar si el problema está principalmente en la piel, el soporte profundo o en un verdadero descenso de los tejidos.
En la clínica de la Dra. Pérez Sevilla podemos diseñar un protocolo que vaya desde radiofrecuencia, HIFU, estimuladores de colágeno o Hialesmas® hasta minilifting o Neolifting®, dependiendo de lo que realmente necesite cada rostro.
Contenido revisado por: Dra. Gema Pérez Sevilla
Cirujano maxilofacial y especialista en medicina y cirugía estética.
Última revisión: 13 de septiembre de 2026
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica personalizada.





